mirada

mirada

viernes, 30 de octubre de 2015


Lo respeto, pero no entiendo ni me gusta esos maquillajes tan horrorosamente horteras con motivo de la fiesta de los muertos. Parece que hace mucha gracia disfrazarse de zombi y pintarse la cara con sanguinolentos y calavericos diseños que lo más que pueden producir es en todo caso un gran asco en lugar de miedo.

Parece mentira que la gente se divierta con estos esperpenticos diseños producto de un interés marcadamente comercial cuyo origen procede de fiestas religiosas que en otras partes del mundo se toman muy en serio. Pero sobre todo lo que más me cuesta entender es la obsesión por hacerse fotografías disfrazados de esta guisa. Vamos a ver, no te das cuenta, de que esa foto con cara de cadáver puede ser de cualquiera, que nadie sabe si eres tu o tu prima de Valladolid. Lo entendería, con reservas, si fueras el hombre elefante, pero no si eres una persona normal y mucho menos si además de ser normal eres una persona bella...

Estamos cada día peor...